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viernes, 7 de noviembre de 2014

Una oportunidad para mejorar cada día de nuestra vida

Viajar en transporte público, sin duda no síntoma de algarabía o emoción y mucho menos comodidad, aunque quizás se pueda relacionar con enojo, desesperación o indignación.
Esta última palabra la podemos ver reflejada en esta imagen:


¿Es tan difícil cederle el asiento a una persona que en realidad  lo necesita? Esta acción demuestra no solo la falta de valores sino la calidad de personas y actitudes que nos definen como ser humano. Sí algo tan simple como no cederle el asiento a otra persona.

Siempre nos ha pasado ser protagonista de vergonzosas escenas como esta, interminables y que continuarán sucediendo. Si un hombre o en este caso una mujer puede hacer esto, también estará “capacitada” para funcionar de manera negativa en otro ámbito, laboral, académico y hasta familiar.
Puede ser fácil destruir a esta chica pero lo más acorde a nuestro nivel de cultura es preguntarnos ¿qué hacemos cuando casos como estos suceden en nuestras propias narices?

Me ha pasado que increpé a un joven de al menos 19 años y encontré una respuesta hostil lo que provocó una reacción rara para los 17 años que tenía en ese momento.

“(Lo levante con mis manos) Sal de ahí la señora que tiene un bebé en brazos se debe sentar” Quizás la amargura y furia que se apoderó en esos momentos de mí me beneficiaron para que no recibiera una agresión mayor a la verbal.

Pero lo más beneficioso para nuestra sociedad es que seamos conscientes de las necesidades que urgen en nuestro alicaído país. Empecemos por algo tan simple, exigir de una manera alturada y con el apoyo de las personas en el vehículo, así como del cobrador y del chofer, quienes están obligados a que este derecho del asiento reservado se cumpla, que no existan esta clase de personas, tenemos que educarlas con buenos argumentos, para que no haya más personas que se queden dormidas mágicamente cuando sube una embarazada al bus.


Empecemos por algo tan simple, con actitud, buen corazón y probémonos a nosotros mismos que podemos ser agentes de cambio en nuestro país.